12. Abril 2013 - 11:37 | Borja González | MotoGP

No hay ninguna duda de que el equipo oficial de Yamaha salió como el auténtico triunfador de Qatar, después de que en Jerez también las Yamaha estuviesen un paso por delante. Lorenzo cosechó un triunfo poderoso, mientras que Rossi fue el encargado de poner el picante a la carrera, protagonizando una muy buena remontada y haciendo recordar al piloto que abandonó el box azul a finales de 2010.

Después de un buen arranque en el primer test de Sepang, Rossi sufrió un parón en la segunda prueba de pretemporada, algo que hizo rebajar un tanto las expectativas que sobre su regreso se generaron. El jarro de agua fría llegó en Austin. Si bien se ha argumentado que fue un test con poco material y simplemente de tanteo para Yamaha, lo cierto es que la distancia de Rossi frente a Márquez fue más que considerable.

Y es que la realidad era que Valentino no se sentía del todo a gusto con su M1, que había usado de partida la configuración de Lorenzo. Es por esto que el italiano pidió a Kouichi Tsuji hacer la prueba de trasladar sus settings de 2010 (con la 800cc) a la actual moto (nunca al 100%, pero sí que razonablemente parecidos para una moto que ha mantenido la base pese al cambio de cilindrada).

Pese a las reticencias iniciales, el ingeniero japonés aceptó hacer esta prueba que se puso en pista en Jerez y con muy buenos resultados: Rossi empezó a sentir que estaba pilotando ‘su’ M1, lo que también rompe más el mito que le describía como un piloto capaz de ir rápido con cualquier moto.

 

QP QatarValentino Rossi

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